de celofán...

"No te quedes inmóvil al borde del camino... No congeles el júbilo... No quieras con desgana... No te salves ahora... ¡Ni nunca!... No te quedes sin labios... No te duermas sin sueño... No te pienses sin sangre... No te juzgues sin tiempo... Pero si, pese a todo, no puedes evitarlo... Entonces, no te quedes conmigo..." Fragmento: Mario Benedetti.

20091226

Habítame


A veces,

se acumulan papeles en mi mesa,
letras en mi vientre,
música en mi cabeza,

recuerdos de mi infancia en el aire...

Y cuando ya estoy harta de tanto llenarme del pasado... Simplemente lloro.


¿Te he dicho ya que soy un desastre?


Pero anda... Entra.

No tengas miedo de pasar. He ordenado un poco.

Pero sólo un poco. Es bueno también que conozcas esta casa tal cual es, sin que te esconda ese estado natural en el que siempre ha permanecido.

Debes conocerme así...

Con las ventanas y las puertas abiertas para que entres... -Si quieres-

Puedes quedarte...


No quice impresionarte poniendo flores.

Me encantan. Pero casi nunca recuerdo salir y comprar un jarrón nuevo. El último se rompió hace tiempo... Creo que lo tiré por las escaleras... Rodó un poco, pero no resistió el quinto escalón... La cosa es, que sin florero no tiene caso traer flores a esta casa. Y bueno, menos para impresionarte. Pero si te quedas, si te quedas y quieres flores en tu habitación... Te compraré un bonito florero.


Hablo mucho. Lo sé. Estoy nerviosa... No es fácil asimilar que al fin llegaste. Y estás aquí... Sólo mirándome. Aún no me dices si deseas seguir. En todo caso, espero... Espero que me pidas quedarte, todo está arreglado para que te quedes... Todo.


No encontraba motivos, hacía mucho, para empezar a desempolvar las cosas... La casa estaba tan sólo llena de soledades. Esto tengo que agradecértelo. Es simplemente un placer devolverle el brillo a esos rincones donde tanto tiempo pasé a solas, para poder compartirlos contigo ahora.


Te miro.

Eres tú, lo sé. Simplemente lo sé.

Hay algo... Un algo grande... Un amor.

Amor cargado de luz de luna llena...


Ahora cruzas la puerta. Entras a mi vida con un abrazo y un beso en la mejilla. Sostienes mi mano y me agradeces la invitación. De haberte conocido antes... Podría jurar que ya serías dueño de la mitad de esta casa. De todas formas, tarde o temprano, lo serás -pienso-. He cerrado la puerta. Estamos adentro, juntos. Lo soñé tantas veces... Por fin un compañero para mis viajes en el tiempo, mis poesías, mis canciones rotas, mis manos, para recorrer los mismos pasos, para mi corazón...


Miro tus labios.

Me hablas de una canción... Y yo nada más miro la manera en que se mueven.

Has dicho que quieres escucharla conmigo, la canción. Yo me he sonrojado. Es una canción de amor. De esas canciones tiernas que le dan todo el sentido del mundo a un momento como este... En el que todo lo que nos cabe en el alma son cosas bellas, paz, alegría, agradecimiento con la vida por habernos encontrado... Por fin.


¿Sería un pecado decir que podría vivir besándote?

Decir que ninguna otra cosa importaría...

Decir que por fin sería feliz... Sólo por besarte...

Moriría por hacerlo ahora.

Escuchamos tu canción.

Yo quiero cantar... Pero no quiero ni pensar en cómo sonaría mi voz sabiendo que tú estarías escuchando cada sonido que le arranco a los versos que me gustan para hacerlos música... No es lo mismo si alguien me observa cantando... Entro en pánico... Se me destiñen los estribillos si estoy nerviosa. Pero en tus ojos encuentro una paz tan absolutamente inexplicable... Que sé que terminaré cantando, sólo para ti...


Me gusta mirar.

Detenerme a verte, ya sentado en mi sala...

Cómodo...

Llenándo mis espacios.

Te ves bien en mi sofá. La luz es perfecta. Tus ojos brillan al verme.

Espero que te guste mi vestido.

Me he aplicado un poco de perfume... Al entrar y darme el beso en la mejilla, lo notaste. Dijiste que te gustaba. Ahora siempre que lo use... Te recordaré. Recordaré que te gusta.


No paro de mirarte. Tal vez sea incómodo para ti tanta miradera mía...

Pero no puedo evitarlo.

Tus manos se mueven tan armoniosamente, que pareciera que tuviesen vida propia y supieran la manera exacta de jugar con lo que dices, se coordinan con tu voz dulce, expresan todo con una sinceridad absoluta...


Miro hacia afuera por la ventana.

El tiempo vuela en tus palabras...

Pasa corriendo por debajo y por encima de nosotros... El tiempo está por todas partes... Gastándose... Haciendo que se nos venga la noche, que venga el frío, que den ganas de abrazar... Ganas de estar más cerca, de respirarte...




Pero no.

Aún no quiero acercarme mucho.

Quiero que estés bien a gusto. Calculo cada movimiento, trato de adivinar lo que necesitas, de darte lo que quieres... Sigo esperando que me pidas quedarte.


Al fin lo dices... En medio de una conversación llena de miradas...

La incetidumbre en mi alma se corta con tu voz.

Con tu mirada puesta en mí... Con un beso.


¿Te ha gustado mi casa?

Supongo que sí... Tendrás derecho a poner aquí algunas de tus cosas...

Hay mucho espacio para ti...

Siempre esperé.

Y ahora renuncio a esos días en los que el olvido se escribía en medio del silencio...

Esos días en los que prefería recordar en lugar de vivir...


Quiero.

Esta vez sí quiero.

Quiero definitivamente dejarte quedar y no tener que hacerle más trampas a la tristeza.

Quiero hablarte a ti y no al vacío.

Quiero que mi piel te conozca y te crea.

Que mis palabras te pertenezcan.


A veces, el amor se tarda...

A veces mucho...

A veces poco...

Y hoy llegó... Para mí llegó en tus labios.

Llegó el amor en tus manos,

en el cielo nuevo que me traen tus ojos...


Te quiero.


Y lo digo en voz alta, no sólo en sueños.

Cantaré.

Ahora que tengo razones...

Cantaré para ti... Así sienta pena, sé que tu amor llenará esta casa...

Este hogar de ilusiones que soy yo misma...


Habítame...

Entra, porque estuviste también esperando...

Buscaste refugio y me encontraste.

Ven aquí y no tengas miedo de sentir dolor, estaremos juntos...

Aunque suele suceder que toda casa termina derrumbándose... Sé que falta mucho.

Eso lo siento.

Hoy soy una casa feliz, un hogar para tu corazón...

Te recibo... En mí.

Así después sea no más que escombros,

seré desde hoy una casa feliz... Lo prometo.


20091119

You Come n' Go...



"(...) llenamos esta nada con las nubes,
hemos hurtado al ser cada momento,
te desnudé a la par con nuestro duelo.
Sé que voy a morir. Termina el día."
Siesta, Jorge Gaitán Durán.
Me duele todo...
Cada pedacito de mi humanidad...
Cada rincón del alma...
Me duelen hasta los zapatos...
Las sillas vacías...

Me dueles... Tú.
Me duele el segundo en que reconocí tu ausencia en mi rostro.

Me duelen estas ganas de tenerte...
De verte, así sea entre sueños,
entre sombras,
como un reflejo en el agua saladita de mis ojos.

Duele el cuerpo... Y las uñas de los pies.
Respirar tu recuerdo en mis bufandas...
Encontrarme con tus manos metidas en mis bolsillos...
Imaginarte parado en las esquinas, dibujado en cada rostro que veo...
Ver las cortinas cerradas...

Duele porque te amaba.
Duele, porque cuando te enamoras... Y sueñas,
y haces planes,
y crees...
Al final, hay una parte de uno mismo que se marcha con el olvido.

Entonces... Quedas incompleto para siempre.
Con las ganas reprimidas,
con la piel huérfana de vida...

Y no sé por qué...
¿Quién dijo que debíamos construírnos refugios
del mundo en ojos ajenos?
¿Por qué?

Duele querer cantar de nuevo,
escuchar mi eco en el ire frío...
Un eco solitario y nublado...
¡Cómo extraño que toques tu guitarra para mí!
Que te rías cuando vaya caminando a tu lado,
y de pronto tropiece por ir distraída con tu mirada...

Creo que tanta melancolía
no nos hará encontrarnos...
Tantos espacios vacíos que se han formado, necesitan,
tal vez,
seguir así...
Tan llenos de nada... Aunque duela... Todo... Y, a la vez, nada.

20091028

No Te Desnudes de Mí...





No te desnudes de mí.
No te desnudes de mis ojos.
No te desnudes los labios de mis besos...

No te desnudes tan sólo para provocarme...



Más bien, vísteme con tu aroma de sudor y café...
Y déjame a mí vestirte con palabras y una guitarra.

Deja que mis manos sean como seda sobre tu vientre.
Deja que te cubran mis deseos de verte alegre...
Mis deseos de ti... De tus dedos entre los míos.

Ya no sé cantar... Lo olvidé hace poco...
Pero ahora intento ser aire para soplar en tu oído.
que me escuchas, pero no reconoces quién está ahí... a tu lado.

Mis manos, olvidaron también cómo viajar a través de la distancia,
ya no quieren terminar aferrándose nada más a recuerdos de tí...
Porque te necesitan de carne y hueso, real... Dulce.

No más olvidos a medias.
No más botellas de vino abiertas y derramadas...
Tampoco quiero apariencias, no me hagas creer que estás... Cuando ya te has ido.

Por eso... No me desnudes tu alma...
Justo así, ahora... Si ya sabemos que la has vendido.

No te desnudes de sueños...

Sé otra...
U otro...
Y de otro... De Otros...
De todos...

Pero no seas nunca... Una que no quieras ser.

20090823

Vértice: ¿Dónde está el Mic?


Alineación a la derecha





"Son dos... Las caras de L-a L-u-n-a son dos...
Hay secretos en el fondo del mar...
Personas que me quiero llevar...
Aromas que no voy a olvidar...
Silencios que prefiero callar,
mientras vos jugás..."

Fito Páez.

20090710

El Corazón del Sol: Entre Luces

"(...) Aún podemos ser Libres dentro de una Canción..."
Lo dijo alguien más...




Tengo el sol...
Tengo el cielo en mis manos...

Atrapo el azul entre mis dedos,
y me hago grande a través del cristal de una ventana...

Tengo el fuego,
tengo el corazón del sol...
Se me desangra en las manos,
se me derrite de impaciencia,
susurra en mi piel...
Habla de una Ausencia...

Me levanto del suelo,
capturo su imagen con una mirada...
Y me llega el recuerdo de una sombra...
Hay un vacío, una brisa fría,
un manto obscuro,
sin sentido...

Las almas han sido tomadas por las flores...
Y tan sólo nos resta esperar,
aunque hay una duda, un dolor,
un sabor azul que quedó después del adiós...

Ahora algo habita el cielo,
y aquel corazón amargado, sabe que no es él...
Sabe que fue agarrado por sorpresa,
que nadie más lo vio caer...

Ni siquiera yo...
Pero lo recibo, lo consuelo,
trato de encenderlo de nuevo...

Busco un fósforo...

Pero nada...

No encuentro ni uno...

Olvidé que hace tiempo...

Ya no fumo...

Ya no guardo esperanzas debajo de las sábanas...
Ni reciclo la basura en mi cabeza...
Y esta vez, nada más por esta vez...
Ya no podré hacer que amanezca... Así que, por favor no me culpes...




Ya no fumo...

20090701

Nube...



"(...) Los fugitivos del deber, no encuentran taxi libre para el cielo..."
Canción de las Noches Perdidas, JOAQUÍN SABINA


¡Qué inmóvil está esa nube!...
Pesadita... Cargadita de recuerditos...
Tan llenita de soledades...

¡Mírala!... Ahora se mueve, un poquitín, otro poquitín... ¡Y ya está!
La nube... La nube se deja y se aleja en el aire...
Isla flotante de algodón y papel de seda...
Parece un corazón... Parece algo, algo parece... Y ya ves, hombre, después de todo sí es mujer...





Una de esas mujeres que son, pero no parecen...
Una de esas mujeres que se trasforman según sea día, noche o madrugada...

Pobres de los que parecieron y nunca fueron...
De los que intentaron ser, pero se quedaron tan solo en un mediocre parecido...





Y de aquellos que se parecieron nada más a quienes más odiaron... De esos que fueron grandes, pero se vieron siempre tan cobardes...
Ah, y esos que nada más desearon ser recuerdo, pero ni siquiera llegaron a parecerse al pasado...

Pobres, pobres, pobrecitos esos que no pueden ni ser, ni parecerse...


Y yo, pues, terminé por descubrir un día,
que la lluvia acercaba la gente a las ventanas...
Y que detrás de la lluvia, siempre venía ella...
La sin-forma, la que se fugaba con el viento...





Nube...


20090601

Después de Lanzarse...


"(...) Pero, el Silencio es la más elocuente forma de mentir..."
Fragmento de: Tu Silencio, Bebé.





Ella no estaba segura de empezar a escribir de nuevo, tenía ganas de todo y nada... Tal vez, lo que menos deseaba era escribir... Describir... Desmenuzar palabras tartamudas... No, no quería. Pero el sueño y sus fantasías se negaban a inundarle los ojos, el frío habitaba en el aire y en su piel, y unas lágrimas sin sentido se apoderaban de su paz... Silencio, sí, como siempre, cada noche a solas era como estar sentada sobre la tumba del sonido y la alegría...

Estaba condenada, perdida entre las sábanas, odiaba tener que dormir mientras en algún lugar lejano, otra gente debería estar disfrutando del vino y los placeres de andar recorriendo calles a oscuras... No, no se atrevía.

Es preferible soñar -pensaba-... Claro que, la verdad es que no puedo soñar, no puedo ya... No me quejo, lo extraño a veces... Pero si no se puede, no se puede -concluyó-.

¿Cómo entregarse de nuevo?... La solución era lanzarse, inclusive perder, equivocarse varias veces, una y otra vez, tal y como lo había hecho antes... Tenía que caerse y quedarse tirada en suelo un rato, quedarse teniendo conciencia de estar sola y caída, quizás prolongando el dolor, sufrirlo todo lo necesario y luego terminarlo...

Necesitaba razones para llorarse, para lamentarse el hecho de haber errado... Pero ella ya no se embarraba más las manos... Ahora andaba por la vida analizándolo todo antes de actuar... Cosa en la que jamás pensó cuando en el pasado se equivocaba todo el tiempo... En fin, la gente cambia, cambia... Dicen que algunas personas "crecen"... Otras "maduran" y se hacen llamar "adultos responsables"... Unos pocos se creen "sabios"... Y ella, tan sólo había crecido.

¿Cómo se crece?... Nadie te hace "grande" ni "pequeño"... ¡Nadie!... Ella dice que fue una especie de proceso mental-creativo, imaginó que había crecido, y creció. Opino que fue valiente. Yo no pierdo el tiempo imaginando esas cosas... De hecho, no sé cómo se imagina que uno creció... Nunca he visto a un "grande"... Pero ella dice que no hace falta, que sólo necesito creer, pensar que lo soy... No sé exactamente qué es lo que debo imaginar, pero imagino, ella lo pide... Yo intento, me esfuerzo... Y aún nada... No crezco...

Sólo sé algo... Las dos tenemos miedo. Estamos cansadas, pero nada, ella allá y yo aquí, ambas tan lejanas y a la vez... Viviendo bajo la misma piel... Usando el mismo vestido gris con zapatos negros... Llorando las mismas lágrimas sin sentido... Compartiendo este colchón lleno de la amarga sangre que derramaron los sueños que asesinamos juntas... Soportando la lluvia y a esta maldita brisa, esa que tan descaradamente se atreve a levantar el velo de la cortina para tocarnos y erizarnos la piel...

- Cierra la ventana, por favor, levántate y ciérrala -dice ella-...

- Házlo tú.

- ¡Tonta!... ¡Te cuesta tanto despertar!... Y crecer... Ser tú misma -se lamenta-.

- ¡No quiero crecer!... Me niego.

- Algún día entenderás que es lo mejor... Los que no crecen... Terminan siendo olvidados por el mundo y mueren -susurra ella-.

- Yo sigo viva, y ya ves... No crezco. No puedo...

- Eso crees, pero en el fondo sabes que simplemente no quieres... Aún -afirma ella-.

"En su silencio habita el mío"... En su mirada vacía se piede toda mi fuerza, en su abrazo tardío se funden mis esperanzas de hacerla volver... ¡No, no!... Ella no quiere entender... Y yo nada más espero, me devora la angustia... Me paso las horas evitando que sus palabras de mujer grande me envejezcan el alma y me congelen las ganas...

Ella y Yo... La y Las... Su, de ella... Sus, de ella... Esa... Esas... Nosotras...

No, no somos dos, eso ni lo pienses... Sólo somos una queriendo ser otras. El deseo arde, la necesidad de ver qué hay más allá, eso es algo que impulsa y llama, pero... Ella, la grande, la que sí creció... Sí, ella lo ignora.

Sin embargo, los corazones aún palpitan, siempre palpitan, siempre... Porque hay vida y voluntad de ser... Entonces lo ven, el abismo sigue inmóvil, está ahí y todavía se enfrenta a sus miradas... Sus de nuestra, de nuestra mirada, la que compartimos, la que fijamos siempre al mismo punto... La soledad también quiere saltar... Y ya somos tres.